La gran diferencia entre branding y marketing, explicado para millennials

Estás en Tinder cuando una chica te pide una cita.

Es el perfil de una mujer que vive en el centro. Todas sus fotos fueron tomadas con una cámara de 35mm o simplemente aplicó un filtro para que parecieran así. Sus trajes parecen ser baratos y puestos en una forma casual que dice “No me importa nada, pero aún así me las arreglo para verme bien”.

Su canción favorita es “Salad Days” de Mac Demarco. Ahora estás empezando a imaginarte mejor su personalidad. Puedes verte a ti mismo relajándote junto a una fogata mientras discutes profundamente cómo varía el significado de la vida a través de las culturas.

Se nota que le puso mucho esfuerzo a su biografía, pero no demasiado. Es evidente que lo escribió ella en vez de copiar y pegar unas frases de internet, pero no es exagerada.

En general, parece una chica tranquila, despreocupada, pero intelectual. Todo, desde la ropa, el estilo de las fotos, su tono para escribir y la elección de la música, apuntan a esas cualidades específicas.

Todo esto es branding.

Llamemos a esta chica Alejandra. Puedes leer todo esto sobre Alejandra y pensar que es exactamente lo contrario de lo que te atrae. Para otro hombre, esta es la chica de sus sueños. Pero no importa. El punto es que puedes hacer estas inferencias basándote en la imagen presentada en el envase de Alejandra, o en este caso, en el perfil de Tinder. Podemos usar adjetivos para describir a una chica como Alejandra y tener una idea más clara de lo que representa, basándonos en su tono, estilo, sentido del humor y gusto musical.

Cuando buscamos marcas para productos o servicios, hacemos lo mismo. Cuando estoy decidiendo entre marcas de palomitas de maíz en mi supermercado preferido, la verdad es que todas son relativamente iguales. Sin embargo, me encuentro comprando la marca con precios ligeramente superiores a los del mercado. Personalmente, soy el tipo de consumidor que cree en ingredientes orgánicos de alta calidad. TIKA se jacta de estas cualidades en todos sus envases. Debido a la fuerte presencia de su personalidad de marca, soy capaz de hacer la conexión que nuestros valores centrales se alinean. Pero lo más importante, esta marca ahora tiene una conexión en mi mente como una línea de productos orgánicos de alta calidad.

Aquí es donde entra el marketing encima del branding. Cuando aceptas una primera cita con Alejandra, dices que sí porque tienes una idea de lo que es su persona (branding). Durante la primera cita, Alejandra todavía tendrá la base de la persona que describió en Tinder, pero ahora tratará de venderse a ti. Alejandra, como otras marcas, tiene un objetivo final. Quiere hacer la venta, ya sea en una segunda cita o más allá. Aquí es donde el marketing entra en juego, con todo tipo de técnicas variadas, presionándote para conseguir la venta.

El personaje principal de Alejandra, o marca, precede y es la base de cualquier técnica de marketing que intentará más tarde. La personalidad que aparece en su perfil de Tinder no dice explícitamente: “Sale conmigo y enamórate de mí”. Era más bien un perfil que decía: “Esto es lo que soy. Si te gusta lo que a mí me gusta, probemos”. Cuando estés en una cita con Alejandra, tal vez te diga algo como: “Siempre quise ir al museo del centro, ¡deberíamos ir juntos alguna vez!”. La petición de Alejandra sigue siendo fiel a su personalidad/marca, pero también ha utilizado una táctica para persuadirte a una segunda cita con ella. Qué mujer tan inteligente.

Dependiendo de cómo sean las futuras citas, te daras cuenta si las cualidades y valores emergentes de Alejandra se alinean con los tuyos. Si lo hacen, tienes un cliente de por vida. Sus bromas inteligentes y sus “movidas” (marketing) pueden haberte convencido de que salieras en una segunda o tercera cita con ella, pero su personalidad subyacente (marca) es lo que te hizo quedarte.

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